Buenas noches acumaniacos! Casualmente viendo la televisión,
un programa de “Yanqeelandia”, me doy cuenta de la cantidad de gente, no soy de
los EE.UU sino de casi cualquier país
desarrollado, que sufre de algún dolor crónico que les limita mucho su
calidad de vida, y que seguro que más del 90% toma medicación para ello. Todo
este rollo viene a colación por: ¿no sería la acupuntura un método eficaz y más
natural que tantos fármacos, o una terapia combinada de ambos? Claro está que
no englobo a todos los dolores crónicos, obviamente no en todos se puede evitar
la medicación. Pues bien, yo ya de este
tema he oído hablar, y mucho además, en las clases de Acupuntura, de la acupuntura como
analgesia, por eso me gustaría que ustedes también podáis reflexionar y
posicionar leyendo un poco la sección, la cual va a explicar resumidamente las
bases científicas de este efecto.
Existen evidencias cada vez más abundantes sobre la eficacia
y seguridad de los tratamientos con acupuntura en el dolor crónico.
A pesar de su larga historia en Oriente y de su creciente
aceptación en Occidente, aún quedan cuestiones por resolver acerca del
funcionamiento de la acupuntura, como los mecanismos por los que causa
analgesia. Un trabajo publicado en 'Nature Neuroscience' revela las bases
fisiológicas de sus efectos a nivel local.
Varias investigaciones han demostrado que la aplicación de
agujas activa de forma duradera los tractos sensitivos ascendentes y, en
consecuencia, se liberan endorfinas (péptidos opioides) en el sistema nervioso
central. Muchas personas encuentran un alivio para su dolor con esta técnica,
que se practica en sesiones de 30 minutos en las que las agujas se giran o
estimulan con calor o electricidad cada cinco minutos.
"No obstante, este elemento central no puede explicar
por sí solo por qué la acupuntura se aplica convencionalmente muy cerca del
foco del dolor y por qué sus efectos analgésicos están restringidos al lado
ipsilateral", señalan los autores, procedentes del Centro de Medicina
Traslacional de la Universidad de Rochester (Nueva York, Estados Unidos).
Si fuera así, si la liberación de endorfinas en el cerebro
fuera lo único que mediara el efecto analgésico de la acupuntura, entonces
bastaría con clavar las agujas en cualquier punto y no en los que están
próximos a la zona a tratar. Por eso, este grupo de investigadores centró su
atención en los fenómenos que tenían lugar en las proximidades del lugar de
inserción de las agujas.
La importancia de la adenosina
Centraron su atención en la adenosina, un derivado del ATP
–la molécula que confiere energía a las células- que interviene en procesos
como la regulación del sueño o de la función cardíaca y que tiene propiedades
antiinflamatorias y analgésicas. Este nucleósido se libera en la piel después
de sufrir una herida e inhibe los impulsos nerviosos aliviando el dolor.
Varios ratones con molestias en una de sus patas sirvieron
como sujetos de estudio. Los autores les sometieron a acupuntura en un punto
concreto de la rodilla en sesiones estándar y monitorizaron los niveles de
adenosina en la zona. Pudieron comprobar, en primer lugar, que el dolor
disminuía en dos tercios gracias a las agujas.
Durante el tratamiento, los niveles de adenosina cerca del
punto de inserción crecían hasta ser 24 superiores al basal. Curiosamente, en
un grupo de roedores alterados genéticamente para ser insensibles a esta
molécula, la acupuntura no tuvo efecto alguno, reforzando la idea de que su
papel es crucial para aliviar el dolor.
"Este cuidadoso estudio identifica la adenosina como
parte de ese proceso. Es una interesante contribución a nuestro creciente
entendimiento de una compleja intervención como la acupuntura", ha
señalado Josephine Briggs, directora del Centro Nacional de Medicina
Complementaria y Alternativa de Estados Unidos, que financió el proyecto.
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